Entrevista a Enrique López Lavigne

Enrique López Lavigne tiene una agenda oculta en la que ha aparecido en “slashers” bizarros de Jess Franco y dirigido comedias. En su agenda oficial como productor ha dado al cine español hitos y hits como Vacas, 28 semanas después, Lo imposible o Extraterrestre. Un productor con una intuición certera como la flecha de un indio cazando bisontes.

Esther García Llovet

En tu filmografía actúan desde estrellas como Naomi Watts a personajes como Miguel Noguera, trabajan directores como Bayona o Cavestany. Hay un cruce permanente entre lo global y lo local.

Créeme que no es populismo si considero igual de estrella a Naomi Watts que a Miguel Noguera. Cada uno aporta una visión; igual que Bayona y Cavestany se desenvuelven en universos paralelos que llegan a cruzarse en muchas más ocasiones de las que los críticos quisieran. Vivimos en el momento del desconcierto en el que no todo vale, pero en el que sí destaca todo aquel que tiene una visión. Estamos en la era de la mediocridad, así que bienvenidos los visionarios de uno u otro signo. En cuanto a lo de pensar globalmente, para mí la globalidad expresa también la singularidad, y reconozcamos todos de una vez que somos ambas cosas. Bien es cierto que si arrastras a la globalidad, tu cartera (de valores y monedero) y tu supervivencia profesional no corren peligro, mientras que en el nicho la cosa va precisamente de eso: de supervivencia. Así que locamente… lo justo, pero ambas cosas con pasión y mucha inconsciencia.

¿Qué opinión te merecen los nuevos canales de distribución?

Los canales de distribución y las impulsividad creativa nunca han sido grandes aliados y ahora aún menos. Digamos que la impulsividad creativa obedece a calendarios, químicas y parámetros muy diferentes al mercado. En el mercado en continua transformación tecnológica al que estamos asistiendo, desaparecen los cines urbanos, se mantienen los centros de ocio. Desaparece el cine y crece el entretenimiento. Así es el siglo XXI. Ese trasvase de contenidos en la era digital está provocando ajustes que afectan a los individuos, sean espectadores o creadores, pero a quien más afecta es sin duda a estos últimos que no entienden de estrategias ni mercado cuando necesitan plasmar algo en imágenes, en notas musicales o en palabras. A todos ellos una recomendación: seguid como si nada.

Tus películas se definen más por una implicación visceral y emocional que racional.

Me alegro que me hagas esa pregunta (risas). El nombre que le puse a la productora Apaches Entertainment recoge esa filosofía. Por una parte mi admiración al sistema de guerrilla, revolucionario, artesanal y de combate siempre con el desfavorecido que suele ser el director novel o los primeros balbuceos. Por otro lado la toma Lavignede conciencia de que algo ha cambiado en este nuevo siglo y que los nuevos contenidos luchan en el “Little Big Horn” que es un nuevo escenario globalizado, llámale internacional, llámale digital, llámale entretenimiento. Las películas que promovemos entran en estas tres categorías. Algunas no funcionan en lo local y lo hacen en la arena internacional (Open Windows), unas funcionan en lo local y no lo hacen en el internacional (3 Bodas de más), otras se convierten en comandos estratégicamente trazados para conquistar nuevas plataformas y abrir nuevos caminos (Gente en Sitios), otras sirven como tarjeta de visita para que directores y equipos definan horizontes más allá de su idioma madre (28 Weeks Later, Extraterrestre), las menos son éxito en todos estos escenarios (Lo Imposible) y algunas en ninguno pero todas ellas se hicieron pensando a conciencia todo ello.

¿Qué errores sabes que volverás a cometer?

Es algo presuntuoso pensar en errores lo mismo que en aciertos. Significaría colocarte por encima de las películas y de los equipos que las hacen posible. Apaches es una tribu y un estado mental abierto a hacer películas, con un equipo flotante en el que se pelea mucho y de momento se sobrevive. Aquí los errores significan desaparecer.

¿De dónde viene tu amor al western? ¿Qué recuerdos tienes de tus primeras salidas al cine?

El western es mi horizonte existencial, la razón por la que respiro y tomo cada decisión. El oeste es la última frontera por conquistar cuando el mundo está ya colonizado. El cine que queda por ver cuando todo está inventado. Yo no pertenezco a la oligarquía del cine, llevo currando más de 25 años en películas que empezaron siendo todas una idea expresada en un folio. Unas lo han petado y otras no. Todo lo expresado en un folio es posible. Para mí eso es el comienzo de algo mágico, de un viaje, de la aventura. En cuanto a lo de recuerdos de cine, son casi todos solo. Mis padres no me llevaban y no tenía amigos, así que iba yo a mi bola. Mi primer recuerdo importante es La Muerte tenía un precio en el cine Tívoli de la calle Alcalá, tenía 8 años y estuve silbando la melodía de Morricone todo el día hasta que me dieron una colleja. He recorrido desde entonces todos los barrios de Madrid, coleccionando pelis, en bus, en metro y andando de cine en cine. De Bruce Lee a Bud Spencer, del Cine Lido al Royal, de una de 18 años como La Pitoconejo en el Cristal a La Isla del Fin del Mundo en el Benlliure, ambas a los 12 años… en un cine di mi primer beso y en otro me hicieron mi primera… Todo muy Garci.

Fetiches, manías. Amuletos de torero.

Mi único fetiche es nunca hacer las cosas por las razones equivocadas, lo que incluye no currar nunca con alguien que desprecio o me caiga mal. Alguien de quien no me guste su Kung-Fu, como decían en las pelis de la Shaw Brothers. Confieso que soy muy permeable al talento ajeno, lo que me hace muy sensible a enamorarme de los directores y sus historias. Físicamente también.

¿Tus próximos proyectos?

Voy a estrenar próximamente las películas de dos amigos catalanes del mismo barrio y escuela: un drama de corte fantástico de Juan Antonio Bayona (A monster calls) y una peli de cine negro de Kike Maíllo (Toro). Estoy desarrollando con vistas a rodar en 2016 varios proyectos que me entusiasman… un western crepuscular español que supondrá la vuelta al ruedo de Tano, una comedia negrísima en los límites del fantástico con casting sobrenatural de Juan Cavestany, la que será la primera película de terror naturalista española con Paco Plaza, un thriller de venganza más castizo que un chorizo con Miguel Ángel Vivas, la adaptación al cine de La Llamada, el primer largometraje de un cortometrajista superdotado que estuvo en Cannes, Gerardo Herrero (el otro Gerardo Herrero), una franquicia de Nacho Cerdá de un cómic book francés… no sé, estoy en una rueda como un hámster girando sin cesar.

Ponle título a tu vida.

Si fuera un western sería El Bueno, el feo y el Malo (todos en uno).

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