Música: “Biodiscografías” de Iban Zaldua, por Edurne Portela

"Biodiscografías". Iban Zaldua (San Sebastián, 1966). Páginas de Espuma. 224 páginas. 16,50 euros.

“Biodiscografías”. Iban Zaldua (San Sebastián, 1966). Páginas de Espuma. 224 páginas. 16,50 euros.

Cuentos. Instrucciones para Biodiscografías: lee sus cuarentaidós cuentos escuchando la canción que acompaña a cada título, ya sea rock sinfónico, punk, pop, grunge o rock clásico. Si no conoces a Nick Drake o The Dukes of Stratosphear, no te preocupes. Yo tampoco los conocía, pero puedes encontrarlo todo en YouTube. Estas canciones, sin embargo, no son la “música de fondo” ni la “banda sonora” de los relatos. Aquí la música es la protagonista, ocupa el primer plano; la vida permanece en el fondo, solo se sugiere y sale a la luz a través de las canciones. A veces, a pesar de ellas. Como en “El Plazo”, donde asistimos a una conversación entre dos hombres. Uno defiende a Héroes del Silencio, el otro la genialidad de Radiohead y recita las letras de “Creep” y “No alarms and no surprises”. Al final del cuento descubrimos la situación que se esconde detrás del diálogo: un secuestro de ETA. Y es que la violencia en Euskadi, contemporánea de estos cuarentaidós años de música, es uno de los temas agazapados en varios relatos. Otros son el fracaso sentimental, la locura como consecuencia de la drogadicción, la decadencia y el patetismo de la nostalgia, como en “Cocktail bar”, donde un profesor intenta seducir a una estudiante con batallitas sobre los Dead Kennedys. En otros relatos la música ocupa los silencios de los protagonistas, como esos amigos de “En el Tanit”, que hablan durante horas del Itoiz pero no del divorcio de uno de ellos.  En Biodiscografías —como en sus colecciones de cuentos, su novela Si Sabino viviría, o su ensayo Ese idioma raro y poderoso— Zaldua despliega su particular humor: negro, irónico, ácido, crítico, que incomoda y extraña porque nos obliga a imaginar desde nuevos lugares nuestra relación con lo relatado. Música y humor se unen para exponer silencios cómplices o culpables, para desvelar aquellos temas que se evitan por no reconocer su existencia, y así Zaldua, de nuevo, nos sitúa en una realidad violenta y oscura. Y nos deja ahí con media sonrisa en los labios. Edurne Portela. 

Biodiscografías_música

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