Reseña: “¿Por qué fracasó la democracia en España?” de Emmanuel Rodríguez López, por Sergio C. Fanjul

"¿Por qué fracasó la democracia en España?". Emmanuel Rodríguez López. Traficantes de sueños.

“¿Por qué fracasó la democracia en España?”. Emmanuel Rodríguez López. Traficantes de sueños.

Con la sacrosanta Transición Española bien podría hacerse un parque temático. Imagínense el Transition Park: poder vivir el golpe de Estado del 23F en su propia piel, en un hemiciclo de cartón piedra mientras un muñeco mecánico con tricornio dispara al techo y el personal se tira al suelo: el presidente Adolfo Suárez permanece impertérrito en su escaño, tampoco se esconden Carrillo y el general Gutierrez Mellado. Viajar en montaña rusa a través de los Pactos de la Moncloa. Cenar en un restaurante-espectáculo que recrea la redacción de la Carta Magna (aunque añadiendo vedettes a los Padres de la Constitución). Reprimir manifestaciones con Fraga. Fotografiarse con currelas disfrazados de superhéroes como Felipe, Carrillo o, el más grande de todos, el rey Juan Carlos I.

Así es como la mayoría de la veces se nos presenta la Transición, como una mezcla de relato mitológico y hagiografía, la historia de un pueblo sereno y responsable que, guiado por líderes intachables a la altura del trance histórico, logra una modélica metamorfosis entre una dictadura y una democracia con todas las garantías.

Pero hay otros puntos de vista, como el del sociólogo e historiador Emmanuel Rodríguez, miembro del colectivo crítico Observatorio Metropolitano, en el libro de audaz título ¿Por qué fracasó la democracia en España? La Transición y el régimen del ’78 (Traficantes de Sueños). La tesis es conocida: aunque es cierto que en la Transición se logró ampliar el régimen de libertades y se lograron importantes conquistas sociales, todo esto discurrió de una manera tal que las viejas oligarquías franquistas (y la nuevas oligarquías surgidas en el momento) continuaron detentando el poder al tiempo que coartaban cualquier participación ciudadana. Hubo cambios políticos y culturales, pero no sociales. La gran perdedora: la izquierda y con su derrota la llegada de lo que entonces se llamó “el desencanto”.

Muy interesante en el libro es la elección del sujeto de la acción: aquí el foco no cae sobre los grandes políticos de la época, sino sobre aquellos que no aparecen en nuestro imaginario Transition Park pero que, de alguna manera, lo hacen funcionar de desde dentro: la clase trabajadora, los nuevos movimientos sociales, las asociaciones de vecinos o los estudiantes universitarios. Sujetos de ruptura, pero no protagonistas del cambio.

Fotografía de la performance "Los encargados", de Jorge Galindo y Santiago Sierra.

Fotografía de la performance “Los encargados”, de Jorge Galindo y Santiago Sierra.

El libro, bien contado y profusamente documentado, con algunas concesiones a lo literario al inicio de cada capítulo (que luego se dejan de lado), comienza relatando los llamados sucesos de Vitoria, las protestas obreras de 1976 en las que perdieron la vida cinco trabajadores y más de 150 resultaron heridos de bala (bajo el ministerio de Fraga), y toda una serie de huelgas y conflictos laborales que pujaron por el aumento de los salarios, cosa que, unida a la crisis económica rampante, supuso el inicio del fin de la dictadura. Entre ellas, las huelgas iniciadas por los mineros asturianos en el 62, que marcaron un punto de inflexión en el franquismo. Mientras tanto las asociaciones de vecinos, con fuerte presencia de miembros del Partido Comunista y de cristianos de base fueron conquistando la dignidad para unos barrios, los periféricos, que se habían llenado de chabolas obreras a causa de la emigración a la ciudad que trajo el desarrollismo y que, todavía barrizales, aún carecían de cualquier servicio básico como asfaltado, agua corriente, transporte o electricidad.

Todos estos elementos, entre otros, propiciaron una transición que, aun así, acabo siendo un pacto entre élites para atajar la crisis social desatada (aunque se hable de la Transición como un ejemplar proceso pacífico hubo más de 1.000 muertos) utilizando como base a la clase media. El final es conocido: el PSOE, dominado por el nuevo grupo de Sevilla, con 100 años de historia pero con cuatro décadas de desaparición durante el franquismo, acaparó el voto de la izquierda, al tiempo que el PC se hundía (aun después de una fuerte actividad antifranquista) y también todos los grupúsculos de extrema izquierda que habían florecido en aquellos tiempos (Movimiento Comunista, Frente de Liberación Popular, Liga Comunista Revolucionaria, Organización Revolucionaria de los Trabajadores, etc…). Otro fracaso de la democracia, según relata el autor, fue la falta de iniciativas que permitiesen la participación ciudadana en partidos, sindicatos e incluso en la propia Constitución, que limitó la efectividad de procesos como los referéndums o las Iniciativas Legislativas Populares.

Enfrente de todo esto, la excusa que los artífices suelen ofrecer y que despide, en alegres luces de neón, a los visitantes que dejan Transition Park: “Se hizo lo que se pudo”. Sergio C. Fanjul.

 

Recomendaciones de Sergio C. Fanjul:

Ciudades radicales, Justin McGuirk, Turner (2015).

La brecha,  Matt taibi, Capitan Swing (2015).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s