Reseña: «Cicatriz» de Sara Mesa, por Rebeca García Nieto

"Cicatriz". Sara Mesa (Madrid, 1976). Anagrama (2015). 194 páginas. 16,90 euros.

«Cicatriz». Sara Mesa (Madrid, 1976). Anagrama (2015). 194 páginas. 16,90 euros.

Deseando amar.

Novela. Cicatriz, la nueva novela de Sara Mesa, es sobre todo una novela de amor, o más bien de la ficción del amor. La cicatriz que da título al libro, y que se muestra al lector desde las primeras páginas, es la de una cesárea, la huella de la relación entre Sonia y su marido, Verdú. Pero al margen, y por encima, de esta relación que tiene lugar en la vida “real”, Cicatriz cuenta la relación entre Sonia y Knut, dos personas que se conocen a través de un foro literario de Internet.

La cita que abre Cicatriz está extraída de Amour fou, la novela para la que Marta Sanz no encontró editor en España. Decía Isaac Rosa que Amour fou es “Una historia de humillados y ofendidos, frente a felices que pretenden disfrutar gratis del amor, sustraerlo al mercado, como si amar no fuese otra forma de poder adquisitivo, de desigualdad”. La historia de los protagonistas de Cicatriz, aunque crean vivir de espaldas al mercado, está sometida a las reglas mercantiles. De hecho, al estar, aparentemente, despojada de sexo y afecto, la relación entre Sonia y Knut deja ver a las claras lo que tiene de transacción económica el amor. Knut la corteja con “regalos” por los que siempre espera algo a cambio, una contraprestación y, sobre todo, alimenta en ella la sensación, cada vez más asfixiante, de estar en deuda con él.

Fotografía: Jonathan Polanco

Fotografía: Jonathan Polanco

Aunque a medida que avanza la novela su relación se va erotizando (da la impresión de que Sonia no es más que un maniquí que Knut va decorando a su antojo: “Construye un objeto de culto a través de ella. La venera”); en un primer momento, el vínculo entre ellos es exclusivamente literario. Sonia se limita a dejarse llevar y disfrutar del viaje que Knut, su cicerone literario, le propone. Pero, como bien dijo Patricio Pron a propósito de esta novela, es sabido que “las relaciones literarias son, siempre, peligrosas”. En este caso, y a diferencia de otras novelas que tratan el tema de chico-corrompe-a chica, el peligro radica en que Knut inicia a Sonia en el placer de pensar: “La senda del conocimiento es la senda de la corrupción espiritual desde el día en que se mordió la manzana. La simple práctica de pensar ya conlleva una caída en esa corrupción”.

La novela de Mesa tiene el mérito de hacer pensar al lector, de “corromperlo”, sin caer en moralinas. Está llena de reflexiones brillantes y escrita con un estilo ágil que renueva el género epistolar. Acierta Mesa al desdibujar al resto de personajes (marido, madre, abuela, incluso hijo) para centrarse en exclusiva en Sonia y Knut. También al mantener, en gran medida, su relación en el plano de lo platónico. Quizá haya lectores que echen de menos un poco más de carne, de fluidos, si se quiere, pero creo que a la autora le interesaba más ahondar en la “putrefacción de los amores platónicos”, como indicó Marta Sanz en la presentación del libro en Madrid, y ya se sabe que este tipo de amor corre el riesgo de volatilizarse al menor contacto con la realidad. Rebeca García Nieto.

 

Recomendaciones de Rebeca García Nieto:

La pecera, Juan Gracia Armendáriz. Demipage (2015).

El cuaderno perdido, Evan Dara. Pálido fuego (2015).

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