Reseña: “La poesía de los números” de Daniel Tammet, por Javier Moreno

La poesía de los números Daniel Tammet (Londres, 1979) Traducción de Pablo Álvarez Ellacuría Blackie books, 2015

“La poesía de los números”. Daniel Tammet (Londres, 1979). Traducción de Pablo Álvarez Ellacuría. Blackie books, 2015.

Ensayo. Daniel Tammet es un bicho raro, un hombre que reconoce ante el mundo su singularidad y que parece haberla asumido hasta el punto de hacerla indistinguible de su talento científico. Un matemático que ve colores en los números (una especie de Rimbaud de las cifras) y en las formas y, por tanto, capaz de transformar la inacabable secuencia del número pi en un paisaje de colores y formas como atestigua su récord Guinness de memorización de sus dígitos.

Nuestro mundo venera a los freaks tecnológicos. El malditismo propio de las disciplinas artísticas se entiende con dificultad en esta contemporaneidad entregada a los gadgets y al alarde científico. Alan Turing y Steve Jobs  pertenecen por derecho propio al santuario del hipsterismo cool. Ahora los adolescentes no sueñan con escribir poemas sino con diseñar una app que los jubile antes de los veinte años. Es lo que toca.

En este contexto Tammet descoloca porque no es ni mucho menos un divulgador científico al uso. No pretende vendernos un método ni una teoría personal, ni siquiera mostrar al mundo lo inteligente e ingenioso que es (que lo es). Tammet no es cool, Tammet es un sentimental, y esto resulta atractivamente paradójico viniendo de alguien que escribe un libro sobre matemáticas. En este sentido el título del libro resulta revelador. A Tammet le interesa la poesía de los números y, por tanto, las emociones que puede y podemos encontrar a través de ellos, una poesía distinta a la verbal a la que estamos acostumbrados, pero no por ello inferior ni menos intensa.

Observatorio

Este libro se estructura en pequeños capítulos-ensayos de carácter confesional, reflexiones que un hombre de carne y hueso desea compartir con sus semejantes. No hay rastro de prepotencia intelectual, tan solo la necesidad de comunicar una experiencia que, en su caso, está inextricablemente ligada a las matemáticas. Las matemáticas son el hilo conductor, pero su autor aprovecha para hablarnos a través de ellas de su vida en familia, del modo en el que uno puede (más bien no) predecir el comportamiento de una madre a través de una estadística de recuerdos, de modos de lectura que usan la combinatoria (aquí asoman Nabokov y Cortázar)… La literatura resulta ser uno de los intereses primordiales de Tammet, y a ella dedica varios capítulos. En uno de ellos se encarga de repasar la relación entre Guerra y Paz, de Tolstoi, y el cálculo infinitesimal de la época, el interés del escritor ruso en integrar los pequeños diferenciales que constituyen la intrahistoria en el grueso volumen de su magna novela. Tammet se permite asimismo coquetear con la teoría de la literatura en capítulos como El cero de Shakespeare donde realiza un estudio comparativo de la cifra de valor nulo y del autor que no siendo en sí mismo nada puede convertirse y dar voz a todas las cosas. Repito, si algún valor tiene este libro es el de reivindicar una encarnación de las matemáticas a través de la mente y las vivencias del propio autor hasta el punto de que muchos pasajes se confunden con el género autobiográfico. Si hay un capítulo que a mi juicio retrata como ningún otro el estilo personalísimo de Daniel Tammet es el dedicado a su proeza de recitar los primeros 22514 dígitos del número pi en poco más de cinco horas. Cuesta imaginar cómo alguien puede narrar ese logro intelectual dotándolo de una intensidad literaria impropia del recitado sucesivo –y aparentemente anodino- de un acúmulo de cifras. Tammet consigue que el lector vibre al ritmo de la secuencia numérica, mostrando la percepción visual que en su conciencia acompaña a las cifras, como si en realidad estuviese describiendo los matices de un complejísimo cuadro, sus momentos de duda en los que parece que todo su esfuerzo se fuera a ir al traste.

No sabemos si este libro ayudará a fomentar el interés del público por las matemáticas pero sí lo hará sin duda por ese personaje que alienta tras una inteligencia excepcional y que busca, más allá de la complejidad de su mente, la comprensión de sus semejantes. Javier Moreno.

Recomendaciones de Javier Moreno:

La suma de los ceros, de Eduardo Rabasa. Pepitas de calabaza, 2015.

Las constelaciones oscuras, de Pola Oloixarac. Random House, 2015.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s