Opinión: «Mariano Peyrou, viajar en dirección contraria», por Antonio Lucas

Poetas en streaming 3Viaja por la vida a bordo de unos zapatos grandes. Lleva un leve bamboleo de gigante y una ligera inclinación de nave. Observa detrás de una gafas de alambre con los ojos muy chinos y algo azules. Mariano Peyrou es un tímido que implosiona a veces en forma de ratos de entusiasmo. Si tiene delante a algún desconocido se repliega. Y cuando hay amigos se enciende un pitillo rubio. Nació en Buenos Aires en 1971 pero llegó a Madrid en 1977, cuando los padres huyeron de la zarpa siniestra del general Videla. Desde entonces es un madrileño con base en sí mismo, enamoradizo, extravagante sin aspavientos, leal sin disimulo. Lector con todos los entusiasmos de quien tiene un le er omnívoro.

Mariano Peyrou es un poeta de observación singular. Un poeta hondo que juega más a la inteligencia que a las palabras, generando un nuevo territorio de emoción. Algunos de sus libros de poemas determinan ese espacio singular de su escritura: “La sal”, “Estudio de lo visible’, ‘Temperatura Voz”… Y su único libro de cuentos publicado hasta ahora establece un perímetro de ironía y nostalgia extraordinario: “La tristeza de las fiestas”. Peyrou lee mucho en inglés y esa limpieza de sintaxis se le nota.

Si en algún momento intuye una moda literaria se pone irremediablemente del otro lado y al ser posible en dirección contraria. La suya es una autenticidad de estepario. Gasta una lógica imprevisible, con la que nunca levanta la voz. Discute en voz baja de mujeres, de cervezas, de política, de libros. Cada dos días tiene un nuevo amor por dentro y un ansia de soledad por fuera. Luego todo eso pasa a su obra con una cadencia propia. Diría que vive siempre entre dos penumbras, pero lo que le gusta es tener modales de sol. A su manera es luminoso. A su modo es exigente.

Pocos poetas de esta generación suya tan ajeno a la quincalla de las intrigas, tan lejos de la vanidad, tan refractario al halago. Mariano Peyrou escribe mucho, aunque tenga ese marear de paso como si fuera un hombre sin sitio. Si alguna vez, después de leerlo, lo encuentran en alguna de las tascas que frecuenta (principalmente los miércoles en El Rincón de la calle del Espíritu Santo, en Malasaña) no duden en acercarse y decirle lo que en verdad algunos ya sabemos: que es un poeta verdadero. Se quedará impasible, con su sonrisa de labio largo mirando muy fijo e intentando deducir qué ha pasado para llegar a eso. Peyrou es un incrédulo que tiende a desconfiar de aquello que otros días él mismo, con ímpetu, ha afirmado. De ahí su libertad. Y su talento. También toca el saxo. Y le gusta el tomate partido. Antonio Lucas. 

Antonio Lucas (Madrid, 1975) es licenciado en Periodismo, redactor de Cultura y articulista del diario EL MUNDO, y colaborador de RNE y la Cadena SER. En su trayectoria poética cuenta con los siguientes libros:Antes del mundo (accésit del Premio Adonais, 1996, Madrid, Rialp);Lucernario (Barcelona, DVD, 1999), por el que recibió el premio Ojo Crítico de Poesía 2000 que concede RNE; Las Máscaras (Barcelona, DVD Ediciones, 2004); Los mundos contrarios (Visor, 2009), por el que recibió el Premio Internacional Ciudad de Melilla; y Los desengaños, Premio Loewe 2014.

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