Reseña: “Fuerzas especiales” de Diamela Eltit, por Paula Rosés

Fuerzas especiales. Diamela Eltit (1949). Periférica (2015). 176 páginas. 16,50 euros.

Fuerzas especiales. Diamela Eltit (1949). Periférica (2015). 176 páginas. 16,50 euros.

Novela. Fuerzas especiales, de la chilena Diamela Eltit, vuelve a poner al lector frente a una opción estética transgresora alejada del discurso dominante. Una “escritora de bordes”, así es como se ha definido a sí misma Eltit, que lejos de buscar la complacencia, y de hacer de la miseria un escenario conmovedor, como tradicionalmente ha hecho gran parte de la cultura de izquierda, perturba mostrando la realidad del dominado frente al opresor sin esconder lo “feo” y la violencia que genera un sistema tiránico que cosifica y animaliza a los individuos que se encuentran en los márgenes.

La protagonista de Fuerzas especiales es una mujer joven que vive en un bloque de vivienda social de un barrio marginal sitiado por la policía. El confinamiento es el eje vertebrador de su existencia. Su vida transcurre del pequeño apartamento donde habita con sus padres y hermana, al cubículo 8 de un cibercafé, donde se prostituye y visita páginas web de moda. Una reducción espacial donde la violencia tiene lugar en todas sus variantes. En su experiencia cotidiana, ésta articula toda relación entre los individuos y genera vínculos de amor-rechazo. La protagonista cuenta una y otra vez (un, dos, tres) a los miembros de su familia que todavía permanecen a su lado, mientras se resigna a reconocer como espacio de “salvación” el pequeño apartamento donde conviven. El cíber se erige como un espacio transversal, donde confluyen mundos oscuros, e Internet es la puerta para ir más allá de la línea fronteriza de las fuerzas policiales, así como una forma siniestra desde donde el mercado ejerce la violencia hacia las clases desfavorecidas por todo aquello que les niega.

Un realismo perturbador, donde la obscenidad de la pobreza, el miedo y el sometimiento se muestran con crudeza. El discurso narrativo se convierte en conciencia individual y colectiva. La voluntad estética y ética; el lenguaje barroco que integra las hablas populares; la intensidad lírica; la fuerza de unas imágenes que se alejan de los lugares comunes; el discurso fluido, ágil, oportunamente interrumpido por la enumeración del arsenal de la industria armamentística (“Había siete mil misiles antiaéreos RIM-8 Talos”, “Había cinco mil rifles CZ452”), conforman una novela excepcional sobre la lucha por la vida en el infierno de una barriada asediada día tras día por la brutalidad de las fuerzas represoras del Estado. Paula Rosés.

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