Reseña: “Cowboy Henk” de Herr Seele y Kamagurka, por Ignacio Trillo Imbernón

Cowboy Henk. Herr Seele (Bélgica, 1959) y Kamagurka (Bélgica, 1956). Autsaider Cómics (2014). 236 páginas. 28 euros

Cowboy Henk. Herr Seele (Bélgica, 1959) y Kamagurka (Bélgica, 1956). Autsaider Cómics (2014). 236 páginas. 28 euros

Volver al absurdo.

Cómic. Al César lo que es del César, en concreto, si hablamos de Julio, una buena orgía de puñaladas. A los belgas también hay que reconocerles lo suyo porque un país que tiene excelentes cervezas y las más prestigiosas clásicas ciclistas explica contundentemente que se pueda estar más de un año sin gobierno y conseguir que baje el paro y suba el Producto Interior Bruto. Sea causa o consecuencia de su buen vivir, los belgas también saben bastante de cómics y además los venden de maravilla, particularmente desde que un señor católico y conservador llamado Georges Prosper Remi (Hergé para los amigos) creó un personaje llamado Tintín que puede que tenga más valor como nieto idílico que como protagonista de álbumes de aventuras, pero que en cualquier caso ha acabado colándose en las estanterías y la infancia de muchas generaciones; quizá porque la más extraordinaria aventura de la contemporaneidad es la de ser, precisamente, nietos a la altura de las circunstancias.

La némesis de Tintín en el imaginario belga es Cowboy Henk, personaje creado por Kama y Seele hace más de 20 años y cuyas historietas y tiras edita en castellano por primera vez Autsaider Cómics. Donde el primero es soporíferamente coherente en cada viñeta, el segundo nos sorprende en cada una de las 250 páginas del libro: es irritante, amable, hetero, gay, periodista, pintor, peluquero, adicto al sexo o profundamente mojigato. Sus únicas constantes son una profunda inocencia y un optimismo a prueba de bombas, sintagma de extraordinaria literalidad en algunas de las tiras seleccionadas por los editores. El protagonista no solo es cualquier persona sino también todo el mundo a la vez, convirtiéndose es un continente vacío que permite volcar a Kama y Seele cualquier idea que se les pase por la cabeza, preferiblemente la primera y la más absurda y escandalosa. Si Tintín es a la infancia comulgar con las manos entrelazadas en la espalda, Cowboy Henk se dirige sin ambages a quienes nos escondemos en la vicaría para mangar el cepillo y bebernos a gallote el vino sin consagrar.

En cualquier caso no conviene llevarse a engaño: Cowboy Henk no es precisamente un personaje underground ni permite presumir con nuestros cuñados en el aparte de una comida familiar como si dispusiésemos de un incunable o un plan redondo para atentar contra la moral pública. Bien al contrario en su país de origen es una celebridad al nivel del reportero menos dicharachero de Moulinsart y tiene una serie propia de dibujos animados, alguna que otra escultura en plaza pública e incluso una colección de sellos que deja a la de la familia real a la altura del betún. De hecho su edición en español viene precedida del premio recibido en el último Festival de Angulema, que es algo así como el Oscar a toda una carrera pero sin alfombra roja, discurso interminable ni panegíricos en la prensa internacional. Una estrella, en fin, sin glamour ni dobleces, que quizá no haga de nosotros unos nietos mejores, pero que sin duda nos obliga a reír sin parar y sin vergüenza ninguna, suspendiendo lo que nos convierte en adultos para retrotraernos al tiempo en el que una serie concatenada de viñetas es el camino más corto a las entrañas de nuestra imaginación. Ignacio Trillo Imbernón.

Cowboy Henk 1

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s