Opinión: “El affaire y los papeles 3” por Mónica Ríos

mónica ríos

Perdimos a dos importantes escritores chilenos durante la misma semana de enero: Pedro Lemebel y Guadalupe Santa Cruz. Los dos murieron de cáncer. La escena literaria en Chile conocía la enfermedad de Lemebel hacía años y por un tiempo ya había temido que se lo llevara; para muchos la muerte de Guadalupe Santa Cruz, autora de una amplia obra ensayística y narrativa, fue una sorpresa. Formados en la misma época, y en un mismo espacio de discusión social desde una izquierda antidictatorial, ambos trabajaron experimentando con los límites del género en el cuerpo y en el texto. ¿Por qué entonces la despedida a Lemebel fue cercana, con carnavales y bailes en las calles de Chile y artículos en varias partes del mundo, y la despedida a Santa Cruz nos encontró a todos lejos? Sí, sus escrituras se formaron en la misma época, pero con versiones antagónicas de sus figuras de autor. La política textual y corporal de Lemebel era mostrar un cuerpo que había sido excluido de los partidos de izquierda. La intención era irrumpir en ellos como loca en la política, en los ámbitos literarios, pero también en la manera extremadamente afectiva con las que creaba y terminaba las relaciones sociales y literarias, en la forma en que escribía, leía o, según he escuchado, sus editores tenían que sacarle los libros que en otras circulaciones aparecían más fluidamente. Guadalupe Santa Cruz tenía otra estrategia, una especie de reclusión, una intimidante intimidad, que quería poner en primer plano la letra para que resonara de distintas maneras –vibrara, preferiría ella– con el cuerpo, las superficies del autor. Sin duda, un comentario a las formas en que el cuerpo de la mujer debe mediar la creación textual, y de cómo el mercado y la violencia son capaces de acumular cuerpos como meros remanentes. En la forma de publicar y vender libros, es posible que los autores parezcan ser una cosa bastante similar, una disciplina que se basa en sacarse fotos con cigarros, anteojos y la mirada perdida, retratos fotográficos que quieren marcar, justamente, lo que está al otro lado de la foto, un vacío ciertamente inaccesible. De paso, crearse una voz que pueda dar opiniones contundentes e insertarse en una genealogía. Pero el movimiento editorial de circulación cosmopolita siempre llega tarde. En una búsqueda bibliográfica que hacía para un ensayo, me crucé con un libro salido hace un par de años que lleva por título el grandilocuente y sospechosamente abarcador The Contemporary Spanish American Novel, y que serviría como una especie de panorama de lo que superficialmente se entiende como diverso: autores de todos los países y de por lo menos tres generaciones. Bajo el manto de esa supuesta sabiduría crítica e historiográfica, sin embargo, vibra un cabo común: todos los autores aparecidos habían publicado en esas editoriales corrosivas, las supuestamente desideologizadas corporaciones. El rigor crítico nos habría llevado a ponerle un nombre que diera cuenta del esfuerzo parcial de ese libro –llamémoslo The Contemporary Spanish American Neoliberal Novel– y así plasmar las múltiples exclusiones de proyectos editoriales y formas de autoría disidentes que circulan fuera de ese ámbito. Lemebel sí aparece en ese volumen, Santa Cruz, no. Mónica Ríos.

 

Mónica Ríos (Santiago de Chile, 1975) es editora, crítica y escritora, autora de las novelas Segundos y Alias El Rocío. Actualmente reside en Nueva York, donde imparte talleres de narrativa en la Universidad Desconocida de Brooklyn. 

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