Reseña: “Un árbol caído” de Rafael Reig, por Manuel Guedán Vidal

Un árbol caído

Un árbol caído. Rafael Reig (Asturias, 1963). Tusquets (2015). 19 euros

Novela. Un árbol caído confirma el cambio de temperamento narrativo que Rafael Reig emprendió en Todo está perdonado, coincidiendo —y no de forma casual— con su salto a Tusquets. Progresivamente, los chistes han dejado paso al humor, la sátira política a la disección de un espacio ideológico, la distopía al tiempo histórico y la parodia al realismo. La irreverencia y la exasperación de las formas retroceden ante novelas más ortodoxas y ambiciosas. Elijo con cuidado los términos para evitar las connotaciones en ninguna de las dos etapas porque no acierto a distinguir cuál estimo más: quizás la primera fuera una aportación literaria mayor al campo de su época, aunque precisamente por ello comportara más tics, y esta segunda etapa ofrezca novelas de mayor calado y poso, en las que la singularidad que caracterizaba la autoría se ve diluida.

La novela cuenta el devenir de un grupo de matrimonios amigos, militantes de partidos antifranquistas, que se retiran a una urbanización por cautela, a esperar que su misterioso enlace los devuelva a la acción política. Entretanto sucede la Transición, la heroína, la caída de los modelos familiares, los cargos de responsabilidad política, el acomodamiento social, la corrupción. El retrato de la época que hace Reig resulta intachable y, quizás por intachable, no termina de sorprender, precisamente en un momento, el actual, en el que películas, novelas y debates acuden de manera recurrente a dicho periodo. Este ejercicio de reflexión es muy de agradecer, y la conversión del alzhéimer de Suárez en metáfora de la desmemoria nacional es un acierto, pero las críticas al origen de nuestra democracia reciente tienen que ser cada vez más finos o más radicales porque la consciencia colectiva al respecto ha ido enriqueciéndose.

Sin embargo, en paralelo y sin hacer ruido, Reig va reivindicándose como un narrador que conjuga brillantemente la herencia decimonónica: genealogías en declive, secretos de alcoba convertidos en irresistibles giros de trama (el personaje de Lourdes), el correlato narrativo del ajedrez, los desengaños íntimos. Y sobre todo ello, una idea de orden melodramático que el autor ha venido construyendo en sus últimas novelas y que aquí alcanza su máximo esplendor: la necesidad de disociar la estructura de pareja del amor. En los albores del cambio social, quizás por esa vía insospechada amanezca el nuevo Reig. Manuel Guedán Vidal.

 

Recomendación de Manuel Guedán Vidal:

La guerra civil como moda literaria, David Becerra, Clave Intelectual (2015).

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