Reseña: “De cómo me convertí en alcalde y cambié el mundo” de Jón Gnarr, por Sergio C. Fanjul

"De cómo me convertí en alcalde y cambié el mundo". Jón Gnarr (Reikiavik, 1967). Capitán Swing (2015). 160 páginas. 17,50 euros.

“De cómo me convertí en alcalde y cambié el mundo”. Jón Gnarr (Reikiavik, 1967). Capitán Swing (2015). 160 páginas. 17,50 euros.

El payaso del Ayuntamiento.

Ensayo. La mezcla del humor y política, el chascarrillo y la consigna inciendiaria, la tarta de nata contra el rostro del prócer, provienen de una larga tradición. Por ejemplo, en los años 60 los provos holandeses inundaron la ciudad de Amsterdam con bicicletas blancas para protestar contra la contaminación y la mala calidad del transporte público; a través de happenings y gamberrismo llegaron a tener un concejal. Los yippies de Youth International Party liderado por Jerry Rubin y Abbie Hoffman rodearon el Pentágono cogidos de la mano para, mediante la concentración, en ritual de exorcismo, hacerlo levitar. En sus détournements, los situacionistas de Guy Debord utilizaban cómics populares para transmitir mensajes políticos radicales en sus bocadillos. Alargando la línea hacia el pasado tal vez podríamos llegar hasta los dadaístas y hacia delante llegaríamos a tropecientos grupos políticos y aledaños que utilizan la ironía y el humor para hacer política o denuncia. De los punks a Banksy.

Jón Gnarr nació en una familia islandesa con padre comunista y madre apolítica (aunque votante de la derecha), y en su juventud fue atrapado por los nihilistas cantos del punk, mediante los cuales, como muchos otros jóvenes, llegó al anarquismo y la política radical. Era conocido en su país como comediante (aunque había tenido multitud de otros oficios no cualificados) cuando la crisis económica arrasó la isla con especial virulencia y llevó al colapso a los bancos en 2008. Pero el caso islandés se convirtió en algo así como un ejemplo para los indignados de otras tierras firmes. De hecho, en las manifestaciones del 15M en España era común ver banderas islandesas como homenaje a aquellos heroicos ciudadanos del norte que viven en una isla, alrededor de un volcán de nombre impronunciable y son solo 330.000, menos que en muchas provincias españolas.

Jón Gnarr

Los islandeses consiguieron celebrar dos referéndums sobre la asunción de la deuda, derribar al gobierno de derechas y perseguir judicialmente al que era primer ministro durante la debacle, cosas que en otros lugares, por ejemplo España, suenan a quimera. Entretanto, en 2010, Gnarr, un payaso, llegó a ser alcalde de la capital, prácticamente la única ciudad de la isla donde viven la mayoría de los habitantes. Algunas de sus propuestas eran instalar dinosaurios de Jurassic Park en las calles del centro o dar toallas gratis en las piscinas públicas, que son muy populares en el país. De cómo creó el Partido Mejor y llegó a “cambiar el mundo” (y a ser el alcalde favorito de Noam Chomsky), habla en su libro De cómo me convertí en alcalde y cambié el mundo (Capitán Swing).

En el texto Gnarr relata, dejando patente un talante algo buenista y buenrollista, cómo se ganó su imagen de hombre de la calle. Por ejemplo, cuando en una entrevista televisiva no sabía la respuesta a una pregunta, simplemente lo reconocía. Ya como alcalde se esforzó en tener continuas reuniones con los vecinos y trató de fomentar la democracia directa digital, con una web mediante la cual los ciudadanos podían participar en política. Aún así, se echa en falta en el texto alguna explicación adicional sobre las políticas municipales desarrolladas durante su mandato, más allá de su pacifismo (Gnarr es partidario de la salida de Islandia de la OTAN) o el disfraz de drag queen con el que el alcalde asistía al Día del Orgullo Gay. Sobre todo, tomó una decisión que no es nada común en los políticos profesionales. Cuando al encarar su segunda legislatura vio que tenía bastantes posibilidades de salir elegido (con un 35% de apoyo) decidió no presentarse a la reelección. El Partido Mejor, según Gnarr, solo debería ser un revulsivo para el sistema. Para mostrar que las cosas se pueden hacer de otra manera. Sergio C. Fanjul.

Jón Gnarr el Día del Orgullo Gay en Islandia

Jón Gnarr el Día del Orgullo Gay en Islandia

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