Opinión: «El lingüista deslenguado», por José del Valle

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Cuenta Borges que, en tiempos de la polémica que enfrentaba a Florida con Boedo, corrió él entusiasmado para sumarse a Boedo solo para descubrir que la distribución ya estaba hecha y le había tocado Florida. Cuenta además que la polémica fue un invento, un ejercicio lúdico de escritores que habían descubierto que, en París, armar (y hasta los dientes) grupos literarios era la última moda. Como, evidentemente, uno no debe dejar pasar la más mínima oportunidad de compararse con Borges, les relataré un enredo que, como aquel que dejó al argentino en offside, me tiene a mí desconcertado e incluso algo compungido.

Estará al tanto el lector, sin duda, de la feroz batalla que se libra en torno al uso de la tilde sobre la vocal tónica del adverbio “sólo”. Todos aprendimos –o, al menos, alguien habrá intentado enseñarnos alguna vez– esta regla ad hoc de la ortografía del español. Cuántos capones no le habrá costado a muchos el proceso de aprendizaje. Porque si la letra con sangre entra, imagínense la de litros derramados por causa de esta caprichosa virgulilla. El caso es que, después de tanto sufrimiento, va la RAE – que se nos ha puesto posmoderna– y dice que tanto da. Que el que quiera que la use y el que no no. El follón está servido.

Yo feliz. Me encantan las polémicas. Y, en esta, me aprestaba decidido a posicionarme al lado de la RAE, en medio de la escalera, como buen gallego, dejando a mis lectores en la más profunda de las dudas cada vez que en mis textos se acercaran al inefable adverbio. ¡¿Lo tildará o no lo tildará?! Bueno. Pues resulta que ya se armaron los equipos y, al parecer, a mí me ficharon los protilde. El editor de una afamada revista dedicada a cosas del lenguaje me escribió –algo agitado– para tranquilizarme, para asegurarme que nuestro posicionamiento glotopolítico sería claro y nuestro compromiso con la tilde inquebrantable.

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Así que aquí estoy. Desconcertado e incluso algo compungido. Porque el nivel de degradación de la contienda cultural normalizada en nuestro país ha llegado hasta aquí; porque se ha caído en la trampa que la RAE ha tendido con una reforma falsa; y porque se ha dejado que el frente de batalla de la lengua esté en la trivialidad misma. Y mientras nos batimos en la polémica inventada por la RAE, esta vende diccionarios y más diccionarios, ortografías y más ortografías, y acumula beneficios para una banda ante la que debemos preguntarnos si los filólogos solventes no quedan reducidos a la nada por una masa de trepas y mercaderes. José del Valle.

José del Valle (Santiago de Compostela, 1964) es profesor de historia y política del lenguaje en la Universidad pública de Nueva York (CUNY) e imparte seminarios asiduamente en universidades de América Latina.

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