Opinión: “El affaire y los papeles 2”, por Mónica Ríos

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Mientras el bus que me transporta se queda varado, en mis audífonos suena la canción de Curtis Mayfield The other side of town. Armoniza con el desasosiego por la violencia policial que ha marcado el ritmo de este país en las últimas semanas. Me cuentan que, como Chicago, de donde era Mayfield, Nueva York no era la misma: por donde ahora transita la desconectada mirada turística, se pateaban jeringuillas y te abordaban hustlers, drug dealers y sex workers. Yo me bajo en medio de la isla, con la caja de libros que llevo a la lectura de La misma nota, forever, el libro de cuentos del escritor, de la escritora chilena Iván Monalisa Ojeda que publicamos en Sangría. En la 42, acercándome a Broadway, se escuchan los gritos de protesta. Los policías nos mueven con la brutalidad del orden. Un manifestante me ayuda con la caja de libros; aunque sea una cuadra, me dice.

Cuando salgo del metro en Washington Heights, la lluvia transita desde los costados imitando la rapidez con que los edifi cios de este barrio cambian a dueños más platudos. Al otro lado de la calle ya se divisa la librería comunitaria, Word-up. Sin importar el frío, una perfecta mujer con tacones agujas y sin medias espera afuera al autor, a la autora. Qué mejor lugar donde el castellano se mezcla con un inglés champurreado para celebrar la traducción que Marc Brudzinski hizo de narraciones que cuentan el under de Harlem y de los Heights. La librería es pequeña, ya casi no sostiene a las gentes que siguen entrando. Las múltiples voces de Brigitte, Casandra, Máxima aka Estrellita McArthur, se mezclaron con una fiesta larga y dura en ese lado de la ciudad, donde, como nos cuenta el libro de Iván Monalisa, todos somos hustlers.

Mientras las manifestaciones crecían por nuevos casos de violencia policial, entro a uno de los monumentos a esa otra era de Nueva York, el Museo del Barrio. Con ya deslavada arrogancia arrabalera, este museo está en la misma avenida que sus pares pitucos, el Met y el Guggenheim. Yo miro tanta institucionalidad con suspicacia; clean, me parece escuchar a la Monalisa. Esta noche toca el ex vocalista del grupo chileno Los prisioneros, Jorge González. Sospecho que grupos como los Rebel Díaz, del Bronx y voceros contra la injusticia social, tocan raramente en este teatro donde dos guardias me quitan mis dos latas de cerveza. Jorge González canta en inglés. Y quiere imitar al góspel. El mismo que se puede escuchar en serio al otro lado de la ciudad. Desde chica me alimenté de una música, de una literatura que peleaba duro contra el orden de la sociedad, ese que existía solamente al otro lado. Ahora me pregunto si acaso el lugar donde el sol no brilla, como dice Mayfi eld, no será en ese lado donde se mueve el artista satisfecho y sin contacto con la efervescencia social. Mónica Ríos.

Mónica Ríos (Santiago de Chile, 1975) es editora, crítica y escritora, autora de las novelas Segundos y Alías El Rocío. Actualmente reside en Nueva York, donde imparte talleres de narrativa en la Universidad Desconocida de Brooklyn.

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